Fúmbol: Presentan a Ibrahimovic en el Barcedoña. Miles de personas sienten una erección. Cristiano Ronaldo ya está jugando en el Mandril. Montones de españoles hablan de este suceso más que de la puta crisis.
Servidor se pregunta cómo es que no le resulta a nadie indecente que el fútbol siga moviendo semejantes cantidades de dinero en estos jugadores. O por qué se habla de ellos como si fueran héroes nacionales.
Bicicletos: Contador dice que felicita a Armstrong por quedar detrás suyo y que es un imbécil, básicamente. Los fans, enfervorecidos, quieren dinamitar el ayuntamiento de su pueblo por no hacer camisetas para regalarlas.
Servidor se pregunta si todos los pueblerinos de Pinto están deseosos de gastar pasta municipal en semejante chorrada, que digo yo que habrá mil cosas más importantes dodne meter dinero de un ayuntamiento.
Actualidad: El ex de Amy Winehouse dice que ella robó droga del bolso de Kate Moss, más pedo que Alfredo, y que luego se pusieron a practicar el serrucho en el baño. Aznar luce musculatura de Conan y los periódicos italianos dedican ríos de tinta a cubrir el tema. Servidor no concibe por qué razón esta mierda de calibre grueso entra en Actualidad tal como lo hacen las noticias de actualidad nacional e internacional. Qué gran país.
Cultura: Los adolescentes hacen el subnormal y se pegan viajes de miles de euros para sacar fotos de su ídolo fuera del rodaje de otra super entrega de la caspa para adolescentes del año: la saga Crepúsculo. Los telediarios de las cadenas de televisión se dedican a promocionar los bodrios de factura nacional que hayan pagado por su espacio o por corresponder a su grupo informativo, presente en producción. Joder, si el cine y la música que los críticos y entendidos españoles dicen que es “cultura” es la cultura de aquí, prefiero ser inculto. Denme una sitcom de esos americanos estúpidos (todos saben que en América son más tontos que aquí, o eso dice el español medio) y llámenme inculto. Es más, voy a hozar en mi incultura y total ignorancia por despreciar abiertamente el cine español. Y todo el rollo “social” que tanto se estila entre ecopijos y gafapastos.
Probablemente estén familiarizados con estos temas, y con el tono. Totalmente cierto, culpable: no soy en absoluto original, hay gente que ha escrito mares de tinta al respecto de un modo mucho más extenso, elocuente y original que no este popurrí cutrón que acabo de cascarme. Pero lo cierto es que el mensaje subyacente no cambia:
A ver si se acaba ya la tontería y cae la civilización, arde Roma y se apaga Internet de una jodida vez. Que sí, que me gusta mucho, pero vivimos en un mundo cada vez más gilipollas; entre tanto “políticamente correcto”, “cultura de la buena”, “compromiso social” y demás mierda que se perfila entre toda la basura que vierten los periódicos y televisores, y que los pobladores de este mundo devoran con avidez, como si de atrapamierdas del Támesis se trataran, cada día me enervo más al leer o ver las noticias. O tener que escuchar a la gente que me rodea en mi trabajo. Joder.
Actualidad una mierda. Ya ibas a ver qué rapido desaparecía todo esto si tuviéramos que cazarnos la comida.
De algún modo, sé que voy a ser un viejo gruñón enfadado con el mundo. Y tal como me pasa en mi vida cotidiana, ante la impotencia de ser un extraño entre los que me rodean, sólo por no discutir o dar explicaciones o llevarme un chasco con la muchas veces hipócrita y patéticamente vacua naturaleza humana, prefiero callar y ser un raro. Cada vez me rodea menos gente que comparte mi punto de vista del mundo. Cada vez más cerrados al mismo.
Me gustaría poder explicar a toda esta gente que los medios de comunicación no son sino lavadoras de cerebros compradas. Que bajo el mundo que vemos existe otro mundo, el mundo real. Y en el mundo real no hay buenos ni malos. Normalmente una cosa va de la mano de la otra. Hay circunstancias.
Pero no lo voy a hacer. Que sigan repitiendo que los deportistas de élite son super majos, como si fueran unas bellísimas personas a las que conocen de toda la vida. Que sigan con sus tristes ideologías políticas, con sus etiquetas de “gomina y camisa, facha, malo. Rastas y bongos, social, izquierda, bueno”. Que sigan con las noticas de las que se hacen eco, que algunos repiten como consignas. “Palestina libre”, y tal. Sí, ajá.
Yo seguiré a lo mío. Y lo que piensen los demás… me la pela.
Esto último es lo que absolutamente todo el mundo dice… pero nadie cumple. El gran mal de este mundo y su podrida hipocresía es la preocupación por el “qué dirán”.
Y hay algunos por ahí que realmente os la pela lo que piensen. Que no cae en la trampa de hacer cosas para “encajar”. A vosotros os dedico esta entrada. A los que saben que detrás de estas noticias y de tanta tontería hay unas preocupaciones reales, que saben qué mide la bondad o maldad de una persona. Y que no se preocupan de estándares.
¡Por qué no habrá más!